Si tenés el colesterol controlado, hacés ejercicio y no fumás, vas por buen camino para cuidar tu salud cardiovascular. Pero, lamentablemente, existen otros factores que también pueden influir en tu riesgo, como los antecedentes familiares. Si alguien de tu familia tuvo un infarto a una edad temprana, vale la pena conocer la lipoproteína(a), un factor de riesgo que no suele incluirse en los análisis de rutina.

Se trata de una partícula de la sangre que, en una de cada cinco personas, está elevada desde el nacimiento. No depende de lo que comés ni de cuánto te movés, y sin embargo multiplica el riesgo cardiovascular en silencio durante décadas. Si te interesa aprender más sobre esta Lipoproteína, ¡seguí leyendo! 

¿Qué es la lipoproteína a y en qué se diferencia del colesterol común?

Cuando te hacés un estudio de colesterol habitual, el laboratorio informa el colesterol total, el LDL (“malo”), el HDL (“bueno”) y los triglicéridos. La lipoproteína a, que se escribe Lp(a) y se pronuncia “lipoproteína a minúscula”, no figura en esa lista salvo que el médico la pida de forma específica.

Entonces, te preguntarás, ¿qué es? Bueno, es una partícula muy parecida al LDL, pero con el agregado de una proteína llamada apolipoproteína(a) pegada a su superficie. Ese detalle la vuelve más peligrosa que el LDL común. La Lp(a) atraviesa con más facilidad la pared de las arterias, favorece la formación de placa y suma algo que el LDL no hace: promover coágulos e inflamación en el vaso.

Dicho de otra forma, es colesterol, pero de una variante que trabaja en tres frentes a la vez. Por eso un LDL “normal” puede convivir con un riesgo cardiovascular mayor del que sugieren los números de siempre.

El componente genético: por qué se considera un tipo de colesterol hereditario

Acá está la diferencia más importante con el colesterol que todos conocemos. Los niveles de LDL suben y bajan con la dieta, el peso, la actividad física y la medicación. Los de Lp(a), no. Entre un 70% y un 90% del valor está determinado por los genes, según la revisión de CardioTeca sobre Lp(a) de 2026, y se mantiene prácticamente estable a lo largo de toda la vida.

Eso significa dos cosas muy concretas. La primera: si tu Lp(a) es alta, lo más probable es que alguien más en tu familia la tenga alta también, y vale la pena que se la midan. La segunda: comer mejor y moverte más no la va a bajar. No es un fracaso tuyo. Es biología.

¿Entonces no sirve de nada cambiar los hábitos? Sirve, y mucho, pero por otro camino. Lo vemos más adelante.

Por este origen familiar se la considera un tipo de colesterol hereditario, en la misma categoría que la hipercolesterolemia familiar, aunque son condiciones distintas: la hipercolesterolemia familiar eleva el LDL y afecta a cerca de 1 de cada 250 personas; la Lp(a) elevada es mucho más frecuente y pasa más desapercibida.

La relación directa entre la lipoproteína a alta y el riesgo cardiovascular

La evidencia acumulada en las últimas dos décadas es consistente: a mayor nivel de Lp(a), mayor riesgo cardiovascular. Y no se trata de una sola enfermedad. Los valores elevados se asocian con infarto de miocardio, accidente cerebrovascular isquémico, enfermedad arterial periférica y con un problema menos conocido, la estenosis de la válvula aórtica, que es el estrechamiento de la válvula por la que sale la sangre del corazón.

Hay un dato que ilustra bien el problema. Un artículo publicado en el European Heart Journal en 2024 y reproducido por IntraMed señala que hasta un 15% de las personas que sufren un primer infarto no tiene ninguno de los factores de riesgo clásicos: ni hipertensión, ni diabetes, ni colesterol LDL alto, ni tabaquismo. En una parte de esos casos, la explicación es una Lp(a) elevada que nadie midió.

Las personas con los valores más altos tienen un riesgo comparable al de quienes padecen hipercolesterolemia familiar. La diferencia es que estas últimas suelen estar diagnosticadas y tratadas. Las primeras, en general, no saben que tienen algo.

¿Por qué importa detectarla temprano si no se puede bajar? Porque el riesgo total no depende de un único factor. Saber que tenés la Lp(a) elevada cambia qué tan agresivo tiene que ser el control de todo lo demás.

¿Cómo identificar los factores de riesgo antes de sufrir un infarto?

La prevención empieza por algo tan simple como hablar en familia. Si un padre, una madre, un hermano o un abuelo tuvo un infarto, un ACV o una cirugía cardíaca antes de los 55 años (en hombres) o de los 65 (en mujeres), ese antecedente es un factor de riesgo por sí mismo. Y es una de las principales razones para pedir una medición de Lp(a).

Los factores de riesgo que el cardiólogo evalúa en conjunto son los de siempre: presión arterial, colesterol LDL, glucemia, peso, tabaquismo, sedentarismo, edad y sexo. La Lp(a) se suma a esa lista como un factor que no se modifica, pero que ayuda a calcular con más precisión el riesgo real de cada persona.

En nuestra experiencia, el error más frecuente es tranquilizarse con un colesterol total “aceptable” y no mirar más allá. Un chequeo cardiológico completo, con una buena historia clínica familiar, permite identificar a quién le conviene profundizar con estudios adicionales: un eco Doppler de vasos de cuello para ver si ya hay placa en las arterias carótidas, o un score de calcio coronario para saber si hay aterosclerosis en las coronarias antes de que dé síntomas.

Un infarto rara vez es el primer aviso. Casi siempre hubo años de señales que nadie buscó.

Cuándo y cómo se realiza un estudio de colesterol específico

La medición de Lp(a) es un análisis de sangre común. No hace falta estar en ayunas, no requiere preparación especial y se puede agregar al mismo pedido de laboratorio que el perfil de lípidos habitual. El resultado se informa en miligramos por decilitro (mg/dL) o en nanomoles por litro (nmol/L), y la unidad importa: los dos valores no se convierten directamente uno en otro, así que conviene interpretar cada resultado con el médico y no con una tabla de internet.

Como referencia general, el consenso de la Sociedad Europea de Aterosclerosis de 2022 considera que un valor igual o mayor a 50 mg/dL (o a 125 nmol/L) indica un riesgo elevado, y que por debajo de 30 mg/dL (75 nmol/L) el riesgo atribuible a la Lp(a) es bajo. Entre ambos hay una zona intermedia en la que el peso de los demás factores de riesgo define la conducta.

¿Cuántas veces hay que medirla? Una. Como el valor es genético y casi no cambia, las sociedades científicas europeas y norteamericanas recomiendan hoy medir la Lp(a) al menos una vez en la vida de cada adulto. Solo se repite en situaciones puntuales que pueden modificarla, como un embarazo o una enfermedad renal o hepática importante.

¿A quién se le indica primero? Aunque la recomendación es universal, hay perfiles en los que el estudio de colesterol específico es prioritario:

  • Personas con antecedentes familiares de infarto, ACV o muerte súbita a edad temprana.
  • Quienes ya tuvieron un evento cardiovascular, sobre todo si fue antes de los 60 años o sin factores de riesgo claros.
  • Familiares directos de alguien con Lp(a) elevada.
  • Pacientes con hipercolesterolemia familiar.
  • Personas con estenosis aórtica, en especial si apareció temprano o avanza rápido.
  • Quienes están en riesgo cardiovascular intermedio y necesitan definir si empezar un tratamiento.

Un punto que genera confusión: ¿las estatinas sirven para bajar la Lp(a)? No. Las estatinas bajan el LDL con mucha eficacia, pero no reducen la Lp(a) e incluso pueden elevarla un poco. Eso no significa que no haya que tomarlas; el beneficio neto sigue siendo claramente positivo. Los inhibidores de PCSK9, un grupo de fármacos inyectables, la reducen de forma parcial. Y hay varias drogas diseñadas específicamente para bajar la Lp(a) en fases avanzadas de investigación, aunque a la fecha ninguna está aprobada para ese uso. Esto último puede cambiar en los próximos años, así que es un tema para conversar con tu cardiólogo.

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Prevención y control médico en el Grupo Cardiológico Boskis

Volvamos a la pregunta que quedó abierta. Si la Lp(a) no baja con hábitos ni con estatinas, ¿para qué medirla? Porque un valor alto no es una sentencia, sino una señal de que el resto de los factores de riesgo tiene que estar mejor controlado que en una persona promedio. El LDL más bajo, la presión más vigilada, el tabaco fuera de discusión y la actividad física como rutina, no como excepción. Cada uno de esos frentes sí se puede manejar, y cuando se manejan bien el riesgo total baja de forma considerable, aunque la Lp(a) siga donde estaba.

Interpretar ese valor genético y traducirlo en un plan de prevención concreto es tarea de un cardiólogo. El número del laboratorio no alcanza; hay que ponerlo en contexto con la historia familiar, los demás análisis, los estudios cardiológicos por imágenes y la edad del paciente.

En el Grupo Cardiológico Boskis contamos con especialistas en cardiología y con la tecnología diagnóstica para evaluar tu riesgo cardiovascular de forma integral. Si en tu familia hubo infartos o ACV a edad temprana, o si simplemente nunca te midieron la lipoproteína a, te invitamos a solicitar un turno. 

Nota: la información de este artículo es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta ni el diagnóstico de un profesional de la salud. Los valores de referencia pueden variar según el laboratorio y el método utilizado.