El próximo 29 de septiembre es el Día Mundial del Corazón, una fecha proclamada desde el 2000 desde la Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO, para promover el cuidado de la salud de este órgano vital, brindar información sobre enfermedades cardiovasculares y ofrecer estrategias de prevención.

En este marco nos preguntamos: ¿Qué relación guarda el corazón con el amor? ¿Es verdad que un corazón puede romperse (enfermarse) como consecuencia de un fracaso amoroso? NA dialogó al respecto con el cardiólogo Mario Boskis, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (MTSAC) y Director General del Instituto Cardiovascular San Isidro (ICSI) del Sanatorio Las Lomas en Buenos Aires y del Grupo Cardiológico Boskis.

La evidencia científica demuestra que cuando una persona dice “tengo el corazón roto” hay una verdad oculta mucho más allá de la metáfora: Existen estudios que demuestran cómo el amor impacta positivamente en la función cardiovascular y, al mismo tiempo, como la ausencia de amor en el marco de una ruptura o decepción amorosa perjudica directamente la salud del corazón.

Al síndrome del corazón roto también se lo conoce como ‘miocardiopatia de estrés’”, indica Boskis. Y detalla: “En el 85% de los casos se ve en mujeres, generalmente post menopaúsicas que sufrieron un estrés emocional repentino y tienen síntomas muy similares a un infarto de miocardio, pero en este caso el responsable no es una obstrucción de una arteria sino un daño directo en el musculo cardiaco por liberación excesiva de catecolaminas generadas, en la mayoría, del caso por una emoción intensa”.

Entre las últimas investigaciones, en 2019, un estudio evidenció que el cerebro puede desempeñar un papel importante en la patogénesis del síndrome del “corazón roto” inducido por el estrés. Los pacientes con esta rara condición, conocida también formalmente como miocardiopatía de Takotsubo (TTC), tienen conexiones funcionales reducidas entre las redes cerebrales que están involucradas en el procesamiento emocional y las funciones corporales autónomas, según indican investigadores del European Heart Journal.

Cuando ocurre un TTC, el corazón se debilita repentinamente, causando que el ventrículo izquierdo se deforme (cambiando de aspecto similar a una trampa para pulpos japonesa, el que le da nombre al síndrome).

¿Hay conexión entre estar enamorado y la salud del corazón?

Por otro lado, cuando las personas se enamoran también se evidencian conexiones positivas directas entre el cerebro y el corazón. Cuando la emoción involucra sentimientos fuertes de afecto, puede aparecer un sustrato bioquímico que explique sus efectos en nuestro cerebro: Varias hormonas y neurotransmisores han sido señalados como alguno de los grandes responsables de generar tan profunda pasión por otro ser humano.

En este sentido, un reciente trabajo publicado por investigadores de la Universidad de Michigan, señala que una de estas hormonas, la Oxitocina, es capaz de activar mecanismos de reparación en un cultivo experimental de células miocárdicas generando nuevas células contráctiles. Otros estudios han relacionado a esta hormona con la capacidad de actuar benéficamente sobre los procesos que generan inflamación de las arterias y del músculo cardíaco.

Para reforzar la hipótesis que el amor podría tener un efecto benéfico en la salud cardiovascular, una publicación del British Heart Journal realizó un meta-análisis de 34 estudios con más de 2 millones de participantes. Concluyó que el estado civil podría ser un indicador de riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que encontró que personas solteras, divorciadas o viudas tenían una vez y media más posibilidades de presentar enfermedad cardiovascular.

Los signos de alarma ante un posible infarto o ACV

En relación a los síntomas de infarto, Boskis remarca que “hay que estar alerta ante un dolor en el centro del pecho que puede irradiarse a uno o ambos brazos, nuca o espalda, también cuando hubiera falta de aire no habitual ante un esfuerzo o mismo en reposo y palpitaciones fuertes, debilidad o mareo súbito. Y hasta algún dolor que atribuimos al sistema digestivo, aunque poco frecuente, puede ser un aviso de infarto”.

En cuanto a un ACV, indica que “la presencia súbita debilidad en un brazo, pierna o adormecimiento en la cara, especialmente cuando es de un lado del cuerpo, debe alertarnos a realizar una consulta. También si se observa dificultad para hablar o entender, mareo súbito o confusión. Siempre ante la duda concurrir a una guardia médica”.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo en el país?

“La hipertensión arterial aqueja a un tercio de la población del país, le sigue el colesterol elevado con una prevalencia similar, luego el tabaquismo que a pesar de las campañas todavía sigue siendo la primera causa prevenible de muerte en el mundo, la obesidad y la diabetes”, indica el experto consultado.

Otros factores secundarios, aunque no menos importantes, son el sedentarismo, el abuso de alcohol y drogas y el estrés. A su vez, no hay que olvidar que también hay factores no controlables, como los antecedentes genéticos en la familia y la edad.

Un dato:  Si bien hay más infartos en el sexo masculino, un 60 por ciento vs 40 porciento, las mujeres pueden tener casi el doble de mortalidad en estos cuadros en comparación al hombre.

 

Consejos para el cuidado del corazón

  • Hacer un chequeo anual, aunque no existan síntomas.
  • Practicar hábitos saludables: no fumar, caminar al menos 150 min por semana, control del peso corporal y disminuir el nivel de estrés.
  • Contar con chequeos actualizados del valor de colesterol arterial, azúcar y colesterol.